“La calidad de vida de una persona con autismo depende del conocimiento que la sociedad tenga de esta”. Theo Peeters.

sábado, 23 de marzo de 2013

Un circuito cerebral aporta pistas sobre el autismo

Ese es el hallazgo de un estudio que incluyó a 97 niños que se sometieron a una prueba de rastreo de la mirada y a un escáner cerebral a los 7 meses de edad, así como una evaluación clínica completa a la edad de 25 meses.

Los resultados mostraron que los bebés que luego fueron diagnosticados con autismo mostraban una velocidad de alrededor de 50 milisegundos más lenta al cambiar su mirada de un objeto a otro, en comparación con los que no desarrollaron autismo.

El estudio, liderado por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte, también halló que el cambio de mirada en los bebés que no desarrollaron autismo se relacionaba con un circuito específico en el cerebro. Esta asociación no se halló en los bebés que luego desarrollaron autismo.

"Estos hallazgos sugieren que los niños de 7 meses que luego desarrollan autismo muestran diferencias conductuales sutiles pero manifiestas antes de que aparezca el trastorno", apuntó en un comunicado de prensa de la universidad el primer autor del estudio, Jed Elison. "También implican a un circuito neural específico... que quizás no esté funcionando como lo hace típicamente en los bebés en desarrollo, que muestran una orientación más rápida ante los estímulos visuales".

Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 20 de marzo de la revista American Journal of Psychiatry. En Estados Unidos, alrededor de 1 de cada 88 niños sufre un trastorno del espectro autista, que puede ser entre leve y grave.

El Dr. Joseph Piven, autor principal del estudio, profesor de psiquiatría y director del Instituto de Discapacidades del Desarrollo de Carolina en la UNC, dijo que la dificultad en cambiar la dirección de la mirada y la atención que se halló en los niños de 7 meses podría ser un problema fundamental en el autismo.

"Nuestra esperanza es que este hallazgo podría llevarnos a una detección e intervenciones tempranas que podrían mejorar los resultados de los individuos con autismo y sus familias", señaló Piven en el comunicado de prensa.

Los hallazgos del estudio fueron publicados el mismo día que un nuevo informe del gobierno de EE. UU. que afirma que uno de cada 50 niños de entre 6 y 17 años sufre de alguna forma de autismo, en comparación con uno de cada 88 hace apenas cinco años.