“La calidad de vida de una persona con autismo depende del conocimiento que la sociedad tenga de esta”. Theo Peeters.

sábado, 20 de abril de 2013

Sistema robóticos como herramientas eficaces para mejorar lashabilidades sociales básicas de aprendizaje de los niños con trastornosdel espectro autista.

Un equipo interdisciplinario de ingenieros mecánicos y expertos en autismo de la Universidad Vanderbilt, en Nashville, Tennessee, Estados Unidos, ha desarrollado el sistema y lo ha usado para demostrar que los sistemas robóticos pueden ser herramientas eficaces para mejorar las habilidades sociales básicas de aprendizaje de los niños con trastornos del espectro autista.

Los investigadores constataron que los niños con tales trastornos con quienes probaron el sistema prestaron más atención al robot que a un terapeuta humano, y siguieron las instrucciones del robot casi tan bien como siguieron las del terapeuta humano, en ejercicios estándar utilizados para desarrollar las habilidades de atención compartida.

El impulso inicial para el proyecto vino de Nilanjan Sarkar, profesor de ingeniería mecánica e ingeniería computacional en la Universidad Vanderbilt. A fin de desarrollar esta estructura, Sarkar y Warren reclutaron a especialistas de muy variadas materias, como por ejemplo Esubalew Bekele (ingeniería electrónica y computacional) y Uttama Lahiri (ingeniería mecánica). También se contó con Amy Swanson (jefa de proyecto en el TRIAD), y Julie Crittendon, psicóloga y pediatra en el Centro Médico de la Universidad Vanderbilt.

El equipo de investigación, habiendo determinado que un sistema robótico tenía el mayor potencial para trabajar con niños pequeños afectados por trastornos del espectro autista, construyó un "entorno inteligente" a partir de NAO, un robot humanoide comercial hecho en Francia, cuya arquitectura de control fue mejorada para el nuevo cometido.

Los resultados indican que los niños de ambos grupos pasaron más tiempo mirando al robot que al terapeuta humano. Durante las sesiones dirigidas por humanos, los niños del grupo de control pasaron significativamente más tiempo mirando al terapeuta que los niños con trastornos del espectro autista. En las sesiones dirigidas por robots, sin embargo, ambos grupos pasaron aproximadamente la misma cantidad de tiempo mirando al robot.

Universidad Vanderbilt