“La calidad de vida de una persona con autismo depende del conocimiento que la sociedad tenga de esta”. Theo Peeters.

lunes, 17 de junio de 2013

La voz humana no resulta atractiva para los niños con autismo

Los niños con un trastorno del expertos autista parecen insensibles a la voz humana, al lenguaje. Sin embargo, según un estudio que se publica en The Proceedings of the National Acedemy of Sciences (PNAS), lo que ocurre en realidad es que ciertas regiones del cerebro diseñadas para responder a las voces están mal conectadas a los circuitos de recompensa. El trabajo, realizado por un equipo de la Universidad de Stanford (EE.UU.), podría ayudar a explicar por qué los niños con autismo tienen dificultades para comprender los aspectos sociales y emocionales de la voz humana.

El equipo de Vinod Menon y Daniel Abrams analizó mediante técnica de imagen (resonancia magnética funcional) los circuitos cerebrales de un grupo de 20 niños con autismo y los compararon con los de otro grupo de 19 niños de la misma edad y capacidad intelectual. Los investigadores se centraron en un área cerebral que responde selectivamente con el sonido de las voces humanas.

Así, los expertos vieron que, en los niños con autismo, algunas zonas claves en el lado izquierdo (núcleo accubems y el área tegmental ventral) y derecho (amígdala) del cerebro relacionadas con los circuitos de recompensa, de detección de las señales vocales como la entonación y el tono estaban conectadas de forma muy débil. Y cuanto más débiles eran estas conexiones en los niños con autismo, peores eran sus déficits de comunicación.

«La voz humana es un sonido muy importante, no sólo otorga significado sino que también proporciona información emocional fundamental para un niño», afirma Abrams, quien indica que la insensibilidad a la voz humana es una característica del autismo. «Somos los primeros en demostrar que esta falta de sensibilidad puede provenir de problemas de circuitos de recompensa en el cerebro».


Estudios futuros podrían comprobar si las conexiones cerebrales que conducen la voz a los centros de recompensa se refuerzan con terapias autismo. Y, además, estos datos también pueden ayudar a resolver un antiguo debate acerca de por qué las personas con autismo muestran menos interés de lo normal en las voces humanas. «Es probable que los niños con autismo no presten atención a las voces humanas, ya que no son gratificantes o emocionalmente interesantes, lo que afecta el desarrollo de su lenguaje y habilidades de comunicación social», añade Menon.