“La calidad de vida de una persona con autismo depende del conocimiento que la sociedad tenga de esta”. Theo Peeters.

martes, 4 de junio de 2013

Terapia de Enriquecimiento Sensorial demuestra ser efectiva entre los niños con autismo

Niños con autismo mostraron una mejoría importante después de seis meses de ejercicios sensoriales simples realizados en el hogar con objetos de uso cotidiano, tales como olores, cucharas y esponjas.

Los neurobiólogos de la Universidad de California, encontraron que un tratamiento conocido como enriquecimiento ambiental condujo mejoras notables en varones de entre 3 y 12 años de edad. Estos resultados fueron publicados en la reconocida revista Behavioral Neuroscience.

Los autores de la investigación Cynthia Woo y Michael Leon asignaron por medio del azar a 28 niños a uno de los dos grupos, equilibraron la edad y la gravedad del autismo. Durante medio año, los niños participaron en terapias estándar para autismo, pero los de un grupo contaron además con ejercicios de enriquecimiento sensorial.

Los padres de estos niños recibieron un kit que contenía productos para aumentar la estimulación ambiental que incluyó fragancias de aceites de manzana, lavanda, limón y vainilla. Los niños olían estas esencias durante el día y escuchaban música clásica durante la noche.

Además, los padres realizaban dos veces por día de 4 a 7 ejercicios con sus niños, que incluyeron diferentes combinaciones de estímulos sensoriales como tacto, temperatura, vista y movimientos. Cada sesión tenía una duración de entre 15 y 30 minutos.

Al completar 6 meses de terapia, el 42% de los niños que recibieron enriquecimiento ambiental mostraron una mejoría significativa en los comportamientos comúnmente afectados por el autismo, como por ejemplo: relación con las personas, tener respuestas emocionales típicas y escuchar, en comparación con el 7% del grupo que recibió tratamiento estándar.

Los niños del grupo de enriquecimiento ambiental también puntuaron más alto en función cognitiva, mientras que las puntuaciones promedios de los niños del grupo control disminuyeron. Por otra parte, el 69% de los padres en el grupo de enriquecimiento ambiental reportaron una mejoría, en comparación con el 31% de los padres en el grupo control.

Woo detalló:
“Debido a que los padres pueden brindarles a sus hijos el enriquecimiento sensorial con elementos típicamente disponibles en el hogar, esta terapia ofrece una opción de bajo costo para mejorar el progreso de su hijo.”

La exposición de los niños a experiencias sensoriales enriquecidas se fundamenta en investigaciones previas en laboratorios, en ellas se encontró que los animales expuestos a tales ambientes tenían una reducción en los síntomas conductuales y cognitivos asociados a una amplia gama de trastornos neurológicos que se asemejan al autismo.

Los investigadores notaron que estas terapias deben iniciar a una edad bien temprana para que puedan ser exitosas. La edad promedio de los participantes de este estudio fue de 6.6 años.

Leon agregó:
“Creemos que el enriquecimiento sensorial puede ser un tratamiento eficaz para el tratamiento del autismo. Al mismo tiempo tenemos que saber si se puede optimizar el tratamiento, si existen subgrupos de niños para los que es más eficaz, si la terapia funciona con niños mayores a esa edad o menores, y si puede ser eficaz por sí solo.”

Los investigadores esperan que este nuevo tratamiento pueda beneficiar a los niños con autismo, a sus padres y a la sociedad en conjunto.