“La calidad de vida de una persona con autismo depende del conocimiento que la sociedad tenga de esta”. Theo Peeters.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Asocian autismo con cambios en la fauna bacteriana.

Investigadores del Autism Microbiome Consortium (AMC) han publicado en la revista Cell los resultados de un experimento con ratones que sugeriría una posible asociación entre cambios en la microbiota humana y un mayor riesgo de autismo. Sería el primer estudio en demostrar que el uso de un probiótico específico podría revertir conductas comparables al autismo en ratones. Estos resultados, según los autores, abren la posibilidad de crear en un futuro probióticos similares con los que tratar trastornos de autismo en humanos.

Los cientificos, coordinados por la Dra. Elaine Hsiao, del California Institute of Technology, aplicaron a ratones hembra embarazadas una técnica denominada activación inmunitaria maternal para inducir conductas similares al autismo en sus crías. Los investigadores vieron que la fauna microbiana intestinal de estos ratones era muy diferente a la de un grupo de control al que no se le había aplicado la misma técnica. Aún más interesante: cuando los ratones con síntomas similares al autismo recibieron una bacteria específica para reforzar su sistema inmunitario (Bacteriodes fragilis), los comportamientos autistas se redujeron. 

Nuestro estómago está habitado por centenares de especies de bacterias, las cuales participan en una amplia gama de importantes actividades del organismo, además de la digestión: ajuste del peso corporal, regulación de la respuesta inmunitaria, y también la producción de neurotransmisores que afectan la conducta y la salud cerebral y la síntesis de vitaminas como las vitaminas B y K, así como en la absorción del calcio y del hierro. Las personas con autismo tienen a sufrir muchos más problemas gastrointestinales que la población general: un artículo publicado por investigadores del AMC presentó el primer análisis de la flora bacteriana beneficiosa o comensal (inofensiva pero que no tiene ninguna función o efecto beneficioso) en niños con autismo.