“La calidad de vida de una persona con autismo depende del conocimiento que la sociedad tenga de esta”. Theo Peeters.

miércoles, 29 de enero de 2014

Proponen un cribado universal para detectar el autismo

A pesar de que el autismo se puede identificar de forma fiable en niños a partir de los 24 meses, la edad media de diagnóstico e intervención temprana sigue estando por encima de los 4 años

¿Cómo mejorar en la detección precoz del autismo? ¿qué herramientas hay disponibles para lograr este objetivo? ¿existe algún sistema que posibilite un cribado universal y que acelere el diagnóstico? Según la organización Autism Speaks, a pesar de que el autismo se puede identificar de forma fiable en niños a partir de los 24 meses, la edad media de diagnóstico e intervención temprana sigue estando por encima de los 4 años. Y, el problema, señalan desde esta organización, es que las investigaciones demuestran sistemáticamente que la intervención temprana puede mejorar los resultados y la calidad de vida de las personas con autismo y de sus familiares.

Un estudio de Autism Speaks que se publica en «Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry» sugiere que se debe trabajar hacia la detección precoz universal del autismo. El informe ha identificado y examinado 40 estudios publicados relacionados con distintos programas para la detección temprana del trastorno de espectro autista, 35 enfoques diferentes, y concluye que es preciso desarrollar un enfoque múltiple para la evaluación de los niños con autismo para así aumentar la detección temprana. De hecho, sus resultados plantean dudas acerca de si los métodos actuales son suficientes para reducir la edad media de diagnóstico de autismo y aumentar el acceso a la intervención temprana de alta calidad. Porque, recuerda, la intervención temprana es crucial para mejorar el desarrollo de la comunicación, del aprendizaje y de las habilidades sociales en los niños con autismo.

«La buena noticia es que hemos visto que el cribado universal puede ser viable y práctico», dice la investigadora Amy Daniels, que añade que «parece que funciona mejor en el contexto de las visitas rutinarias al pediatra o al médico de familia».

Sin embargo, los investigadores recuerdan que la detección es sólo el primer paso hacia una evaluación diagnóstica completa. De hecho, en nuestro trabajo, señala Daniels, «hemos encontrado una considerable falta de seguimiento a lo que ocurre con los niños con una calificación de alto riesgo de desarrollar autismo».

«Tenemos que saber por qué», asegura Daniels. «¿Son los pediatras los que asesoran a los padres a tomar el enfoque de ‘esperar y ver’; si es así, ello debe suponer un motivo de preocupación porque cuanto antes sean tratados, mejores resultados tendrán». Otras barreras potenciales para la intervención temprana incluyen la escasez de la comunidad de especialistas que pueden realizar evaluaciones de diagnóstico y de programas de tratamiento apropiados disponibles.