“La calidad de vida de una persona con autismo depende del conocimiento que la sociedad tenga de esta”. Theo Peeters.

lunes, 3 de febrero de 2014

El déficit de unas células del sistema nervioso central, durante el desarrollo puede propiciar la aparición de comportamientos comúnmente vinculados al autismo

Se sabe que en el cerebro de las personas con autismo -u otros trastornos del desarrollo neurológico- las regiones cerebrales no se comunican entre sí correctamente, científicos del Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL) en Monterotondo, Italia; del Instituto Italiano de Tecnología (IIT) y de la Universidad de La Sapienza, en Roma, lograron identificar, por primera vez, una causa de esa disminución de la conectividad funcional del cerebro. 

Los investigadores demostraron concretamente que dicha disminución puede ser provocada por la reducción de unas células llamadas microglías, que se encuentran diseminadas por todo el sistema nervioso central.

“Un déficit en las microglías durante el desarrollo puede provocar efectos generalizados y a largo plazo sobre la conectividad y el comportamiento del cerebro", afirma Cornelius Bruto, director del estudio en un comunicado del EMBL. Esta condición propiciaría “debilidad en la conectividad cerebral, disminución de la conducta social, y aumento de los comportamientos repetitivos, todas ellas características del autismo".

La razón: las microglías se encargan de eliminar terminales sinápticas y excedentes de conexiones durante el desarrollo del cerebro. Así, permiten que las conexiones que quedan sean más fuertes. Sin embargo, si las microglías no realizan esa función correctamente durante el desarrollo de las conexiones neuronales, la red de comunicación de las regiones cerebrales resulta debilitada, lo que a su vez tiene efectos en la funcionalidad cerebral para toda la vida.

Los científicos italianos analizaron la fuerza de las conexiones entre diversas áreas cerebrales en ratones genéticamente modificados para tener un menor número de microglías durante su desarrollo. Para el análisis, se aplicó una tecnología fMRi (de resonancia magnética funcional) de alta resolución, con la que se escanearon los cerebros de los ratones. Asimismo, se usó una novedosa técnica desarrollada en el IIT que permite obtener mapas detallados en tres dimensiones de las conexiones funcionales entre áreas cerebrales diversas.

De este modo, se constató que un número menor de microglías conllevaba conexiones más débiles entre las neuronas, lo que a su vez produjo en los animales comportamientos comúnmente asociados con los trastornos del espectro autista, como las conductas repetitivas o la evitación de la interacción social.