“La calidad de vida de una persona con autismo depende del conocimiento que la sociedad tenga de esta”. Theo Peeters.

lunes, 3 de febrero de 2014

Los cerebros de los niños con autismo generan alrededor de un 42% más de información en reposo que los cerebros de niños no autistas.

La investigación realizada por científicos de la Case Western Reserve University y de la Universidad de Toronto, en Canadá, concluye que los cerebros de los niños autistas generan alrededor de un 42% más de información en reposo que los cerebros de niños no autistas, como media. Según los científicos, ese exceso de producción de información podría explicar la falta de interés de estos pacientes por estímulos externos, incluyendo las interacciones con otras personas.

Según explica la Case Western Reserve University en un comunicado, los investigadores cuantificaron la información que procesaban los cerebros en reposo de niños autistas y niños no autistas usando la magnetoencefalografía (MEG)‎, una técnica no invasiva que registra la actividad funcional cerebral mediante la captación de campos magnéticos, y que permite analizar las relaciones entre las estructuras cerebrales y sus funciones.

Así, lograron ofrecer una explicación científica para la característica más típica del autismo, el aislamiento en el propio mundo interior. El autor principal del estudio, José L. Pérez Velázquez, considera que "ésta es una interpretación novedosa porque es un intento diferente de entender la cognición de los niños, a partir del análisis de su actividad cerebral".

Esta investigación podría suponer un respaldo cuantitativo a una teoría sobre el autismo relativamente nueva, la “Teoría del mundo intenso”, que describe el autismo como el resultado de un hiperfuncionamiento de los circuitos neuronales que provoca un estado de sobre excitación.