“La calidad de vida de una persona con autismo depende del conocimiento que la sociedad tenga de esta”. Theo Peeters.

martes, 29 de abril de 2014

Investigan el uso de la oxitocina en trastornos del comportamiento

La hormona oxitocina parece aumentar los comportamientos sociales en los monos rhesus recién nacidos, según concluye una investigación de expertos de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) estadounidenses, la Universidad de Parma, en Italia, y la Universidad de Massachusetts, en Amherst, Estados Unidos. Los resultados sugieren que la oxitocina es un prometedor candidato para nuevos tratamientos para los trastornos del desarrollo que afectan a las habilidades y relaciones sociales.

La oxitocina es una hormona producida por la glándula pituitaria, está involucrada en el trabajo de parto, el nacimiento y la producción de leche materna y hay estudios que han demostrado que desempeña un papel en la unión de los padres, el apareamiento y las interacciones sociales. Por ello, muchos investigadores han sugerido que la oxitocina podría ser útil en el tratamiento de enfermedades que afectan al comportamiento social, como los trastornos del espectro autista.

Investigaciones anteriores en adultos han demostrado que la oxitocina aumenta ciertos comportamientos sociales, apunta el endocrinólogo conductual Jerrold Meyer, de la Universidad de Massachusetts Amherst, pero el estudio actual es el primero en demostrar que puede tener el mismo efecto en los lactantes de primates, incluidos los humanos.

Su laboratorio realizó análisis químicos de la oxitocina y cortisol en saliva de crías de monos para este estudio de los NIH, cuantificando cuánta cantidad de la hormona entra en los sistemas de los animales a través de la inhalación. En un estudio con crías de monos rhesus, donde los propios monos sirvieron como sus propios controles al interactuar con un cuidado humano al inhalar oxitocina y sin ella, los investigadores hallaron que la oxitocina aumentó dos gestos faciales asociados con las interacciones sociales.

Uno de los gestos se utiliza por los propios monos en ciertas situaciones sociales y la otra es una imitación de sus cuidadores humanos, según las conclusiones de este trabajo, que publica 'Proeedings of the National Academy of Sciences' (PNAS).

La primera autora del estudio, Elizabeth Simpson, del Instituto Nacional del NIH Eunice Kennedy Shriver de Salud Infantil y Desarrollo Humano, explica: "Era importante probar si la oxitocina podría promover comportamientos sociales en los recién nacidos en los mismos aspectos en los que parece promover la interacción social entre los adultos. Nuestros resultados indican que la oxitocina es un candidato para más estudios sobre el tratamiento de los trastornos del desarrollo del funcionamiento social".

Meyer, neurocientífico de UMass Amherst, califica a los hallazgos de "emocionantes", ya que no sólo apoyan la idea de que la oxitocina puede tener un efecto positivo en la interacción social entre los niños en el espectro del autismo, sino porque los monos recién nacidos proporcionan un modelo informativo generalizable para el estudio de la neurobiología temprana y el comportamiento social durante el desarrollo.

Mediante la observación de la capacidad de los monos para imitar los dos gestos, los investigadores trataron de determinar si la oxitocina podría promover la interacción social a través de un gesto que era natural para ellos, así como a través de uno que no parte de su secuencia de comunicación normal. Los expertos evaluaron a los bebés en la primera semana después del nacimiento: tres veces al día, cada dos días, los cuidadores mostraron los gestos faciales en secuencia a los monos infantiles mientras se grababan sus respuestas en vídeo.

A partir de la segunda semana de vida, los investigadores pusieron a prueba a los monos en dos días separados: crías que inhalaron una dosis de aerosol de oxitocina en una sesión y una dosis de solución salina en la otra, suministrando cada dosis a través de una máscara de inhalación colocada suavemente sobre la cara del animal. Los autores vieron que los monos eran más comunicativos cuando vieron a los cuidadores, es decir, hicieron gestos faciales con mayor frecuencia después de recibir la oxitocina que tras la solución salina.

Los monos que eran más propensos que sus pares a realizar un gesto a los cuidadores en la primera semana de vida (lo que los investigadores denominan imitadores fuertes) hicieron gestos con mayor frecuencia después de la oxitocina que los compañeros que no tenían las mismas probabilidades de realizar el gesto en la primera semana.

Después de la exposición a la oxitocina, los imitadores fuertes eran más propensos a mirar a los cuidadores y ponerse de pie cerca de ellos de lo que eran después de la solución salina. Mirar a la cara de un cuidador y permanecer en las proximidades de un cuidador son indicadores de interacción social e interés social, destaca Simpson.

Por otra parte , después de la exposición a la oxitocina, los monos tenían niveles más bajos de cortisol en su saliva, que lo producen las glándulas suprarrenales en respuesta al estrés. Niveles de cortisol más bajos después de la exposición a la oxitocina indican que la oxitocina también puede funcionar para disminuir la ansiedad, señalan los investigadores.