“La calidad de vida de una persona con autismo depende del conocimiento que la sociedad tenga de esta”. Theo Peeters.

lunes, 23 de junio de 2014

La exposición a pesticidas aumenta el riesgo de autismo de los bebés

Científicos de la Universidad de California en Davis, en Estados Unidos, han visto que las madres expuestas a pesticidas químicos tienen más probabilidades de que sus hijos desarrollen autismo o algún tipo de retraso en su desarrollo, según los resultados publicados en la revista 'Environmental Health Perspectives'. 

Desde hace años los expertos analizan la relación entre pesticidas químicos y efectos adversos en el embarazo y descendencia y, en este caso, se ha visto que las mujeres embarazadas que viven cerca de campos y granjas donde se aplican estos compuestos experimentan dos tercios más de riesgo (un 66%) de tener un hijo con trastorno del espectro autista o con retraso en el desarrollo.

Además, según informa SINC, en su trabajo han visto que las asociaciones fueron más fuertes cuando las exposiciones se produjeron durante el segundo y tercer trimestres del embarazo.

En el estudio se analizaron las relaciones entre clases específicas de plaguicidas, incluyendo los organofosforados, piretroides y carbamatos, aplicadas durante los embarazos de las 1.000 participantes en el estudio y los posteriores diagnósticos de autismo y retraso en el desarrollo en su descendencia (niños entre 2 y 5 años). "Aunque todavía tenemos que investigar si ciertos subgrupos de mujeres son más vulnerables a la exposición a estos compuestos que otros, el mensaje es muy claro: las embarazadas deben tener especial cuidado para evitar el contacto con productos químicos agrícolas siempre que sea posible", ha explicado Janie Shelton, estudiante de posgrado de la UC Davis y primera autora del artículo.

Aunque los plaguicidas son fundamentales para la industria de la agricultura moderna, ciertos pesticidas de uso común son neurotóxicos y pueden ser una amenaza para el desarrollo del cerebro durante la gestación. En este caso, los autores encontraron que durante el período de estudio, aproximadamente un tercio de las participantes vivían en las proximidades --de 1,25 a 1,75 kilómetros-- de los lugares de aplicación de pesticidas comerciales. Según los investigadores, algunas asociaciones fueron mayores entre las madres que vivían más cerca de los lugares de aplicación y fueron disminuyendo conforme se alejaban de las zonas de aplicación. "Aunque todavía tenemos que investigar si ciertos subgrupos de mujeres son más vulnerables a la exposición a estos compuestos que otros, el mensaje es muy claro: las embarazadas deben tener especial cuidado para evitar el contacto con productos químicos agrícolas siempre que sea posible".

En total identificaron 21 compuestos químicos en la clase de los organofosfatos, incluyendo clorpirifos, acefato y diazinón. Los organofosforados aplicados en el transcurso del embarazo se asociaron con un riesgo elevado de trastornos del espectro autista, particularmente para aplicaciones de clorpirifos en el segundo trimestre. Por otro lado, los piretroides fueron moderadamente asociados con el trastorno del espectro autista inmediatamente antes de la concepción y durante el tercer trimestre, mientras que los carbamatos aplicados durante el embarazo se asociaron con retraso del desarrollo. La exposición a los insecticidas para los que viven cerca de las zonas agrícolas puede ser problemática, especialmente durante la gestación, debido a que el cerebro del feto en desarrollo puede ser más vulnerable de lo que es en los adultos.

Para los expertos, debido a que estos pesticidas son neurotóxicos, exposiciones intrauterinas durante el desarrollo temprano pueden distorsionar los procesos de desarrollo estructural y la señalización neuronal, produciendo alteraciones en los mecanismos de excitación e inhibición que regulan el estado de ánimo, el aprendizaje, las interacciones sociales y la conducta. "En ese período gestacional de desarrollo temprano, el cerebro está desarrollando las sinapsis --los espacios entre las neuronas-- donde los impulsos eléctricos se convierten en neurotransmisores químicos que saltan de una neurona a otra para transmitir mensajes. Su formación es muy importante y puede que estos plaguicidas afecten a la neurotransmisión", sostiene Irva Hertz-Picciotto, investigadora principal de la institución norteamericana.

La investigación ha hecho hincapié también en la importancia de la nutrición de la madre durante el embarazo, en particular el uso de vitaminas prenatales para reducir el riesgo de tener un niño con autismo. Aunque es imposible eliminar por completo los riesgos debidos a la exposición ambiental, Hertz-Picciotto mantiene que la búsqueda de formas que reduzcan la exposición a los pesticidas químicos, en particular para los más pequeños, es importante. "Si se tratara de mi familia, yo no querría vivir cerca de donde se aplican estos pesticidas", concluye.