“La calidad de vida de una persona con autismo depende del conocimiento que la sociedad tenga de esta”. Theo Peeters.

martes, 8 de julio de 2014

Descubren evidencias de la existencia de cambios ambientales en los genes de los niños con autismo

Una nueva investigación parece confirmar que la influencia del ambiente sobre los genes, y no solamente las mutaciones genéticas, desempeñan un papel en el desarrollo de los trastornos del espectro autista (TEA). Los autores afirman que esto podría ayudar a explicar las razones por las cuales las mujeres embarazadas de más edad tienen un riego más alto de tener un hijo con autismo.

Al realizar este estudio, los investigadores observaron los cambios ambientales en los genes que podrían explicar este aumento del riesgo, como las condiciones en el útero, el estrés y la dieta de la madre. El estudio contó con una muestra de 47 niños con TEA y 48 niños con un desarrollo normal, de madres de 35 años o más. Para observar las diferencias en los genes entre los niños, los investigadores analizaron las células del epitelio bucal, presentes en las etapas más tempranas del desarrollo embrionario.

No se encontró una cantidad anómala de cromosomas ni defectos cromosómicos en dichas células. Luego, se examinaron las células en busca de influencias ambientales sobre los genes: se identificaron dos grupos de genes alterados en un subgrupo de niños con TEA que eran distintos de los genes de los niños con desarrollo normal.

Según los autores, los hallazgos sugieren que, al menos en algunos individuos con TEA, las mismas vías cerebrales parecen estar influidas tanto por las mutaciones genéticas como por los cambios epigenéticos. Así, la gravedad del TEA podría depender de si una mutación genética viene o no acompañada de alteraciones epigenéticas relacionadas con los genes.