“La calidad de vida de una persona con autismo depende del conocimiento que la sociedad tenga de esta”. Theo Peeters.

jueves, 7 de agosto de 2014

El uso de la prueba del EEG para el diagnóstico del Autismo.

Una de las preocupaciones de los padres y profesionales es tratar de detectar cuanto antes el autismo, ya que cuanto antes diagnostique ante se puede intervenir.

Son muchos los esfuerzos que se están realizando actualmente por establecer el diagnóstico lo más temprano posible, pero casi siempre se realiza sobre la observación, o a través del resultado de las pruebas psicométricas creadas para tal fin. Pero en todas ellas requieren unas habilidades mínimas de desarrollo comunicativo, con las que responder a las preguntas, o para seguir las instrucciones de los investigadores.

De hecho actualmente se considera que hasta una determinada edad los síntomas de los autistas, actualmente denominado con trastorno del espectro autista, no son lo suficientemente evidentes para poder se diagnosticado, algo que no hace si no retrasar el tratamiento que debe de iniciarse lo antes posible para compensar su trastorno del desarrollo, tal y como se recomienda para otros como trastornos que aparecen a los más pequeños con pocos años.

Por otra parte existen otras herramientas como la observación y análisis de la actividad eléctrica del cerebro (EEG), que han dado muy buen resultado en detectar otros trastornos como en el caso del Alzheimer, pero ¿Se puede diagnosticar el Autismo con una prueba de EEG?

Esto es lo que trata de averiguarse desde la Universidad King Abdulaziz (Arabia Saudí) publicado recientemente en la revista científica Life Science Journal.

Se emplearon los datos de electroencefalografía (EEG) de 18 participantes entre los que había pequeños diagnosticados con trastorno del espectro autista. Esos datos fueron pasados unos parámetros matemáticos previamente extraídos mediante diversos análisis estadístico.

El ordenador después de realizar los análisis oportunos consiguió identificar con éxito a más del 80% de los pequeños con autismo.

Hay que recordar que con la última modificación de la clasificación del autismo, denominado ahora trastorno del espectro autista, ahora además del autismo se incluye, al síndrome de Asperger, trastorno generalizado del desarrollo no especificado, el trastorno de Rett y el trastorno desintegrativo infantil.

Es probable que realizando una mejor distinción entre pacientes, empleando la anterior clasificación se más fácil incrementar el porcentaje de aciertos de la prueba y con ello su validez.

Una de las debilidades más importantes de este estudio es precisamente a la hora de seleccionar e informar de los participantes, donde falta información útil sobre el diagnóstico, la gravedad de cada paciente.

Igualmente falta por determinar el motivo de por qué el programa no es capaz de diagnosticar correctamente ese casi 20%.

El estudio a pesar de haberse realizado con pocos participantes, ofrece una herramienta bastante extendida y fácil de usar, que puede ser incorporado a los protocolos de detección de diagnóstico del autismo, sin mayors costes para el sistema sanitario.