“La calidad de vida de una persona con autismo depende del conocimiento que la sociedad tenga de esta”. Theo Peeters.

jueves, 4 de septiembre de 2014

¿Es posible mejorar el Trastorno del Espectro del Autismo?

Desde los primeros momentos en que se descubrió y estableció el diagnóstico clínico de autismo, la necesidad de los profesionales ha sido por encontrar métodos válidos para poder ofrecer alguna solución a estos pacientes.

Aunque actualmente se ha modificado los criterios diagnósticos incluyéndose en el Trastorno del Espectro Autista, en la nueva versión del DSM-V, los métodos y estrategias de tratamiento siguen siendo los mismos.

Estas estrategias están basado en cubrir las deficiencias que muestran los pequeños, especialmente en el ambito comunicativo, con lo que tratar de igualar su desarrollo con los del resto de los niños de su edad.

Una de las herramientas más efectivas, ha sido el de imitación, un procedimiento que surge de forma innata, como mecanismo de aprender a relacionarse con los demás, a la vez que se interiorizan emociones y formas de actuar de los otros.

Un proceso que ya se puede observar en los bebé, que algunos autores indican que es un proceso necesario para la supervivencia de la especie, ya que facilita la aceptación e integración social del menor, al despertar el cariño y cuidado de los adultos que se ven “reflejados” en el pequeño. Este mecanismo básico para la supervivencia se observa aunque de forma reducida también en los pequeños que sufren Trastorno del Espectro Autista, y se ha convertido en objeto de estudio en los últimos años como posible vía para incrementar la eficacia de la intervención neuropsicológica, pero ¿Es posible un mejorar el Trastorno del Espectro Autista?

Esto es precisamente lo que trata de averiguar desde la Universidad de Miami, la Universidad Fielding Graduate y la Universidad de Alabama (EE.UU.) cuyos resultados han sido recientemente publicado en la revista científica Psychology.

En el participaron 24 pequeños, 12 niños y 12 niñas, entre los 4 a 6 años, con el diagnóstico de Trastorno del Espectro Autista, a los cuales se les evaluó su capacidad de imitación previa al experimento.

La tarea de los pequeños consistía en ver vídeos de 3 minutos de duración junto con un terapeuta, el cual interactuaba o no con el pequeño según la condición experimental asignada.

Mientras tanto se le grababa al pequeño su conducta, para ser luego analizada y categorizada como de correspondencia a la imitación, o en el mantenimiento de conductas estereotipadas.

Uno de los objetivos del estudio era mejorar la capacidad de imitación de los pequeños con Trastorno del Espectro Autista, ya que eso se va a reflejar en un incremento de sus habilidades para poder aprender nuevos comportamientos, y con ello mejora la eficacia del tratamiento, pero también y como segundo objetivo, reducir los comportamientos estereotipados tan característicos de algunos de estos pequeños, con los que repiten sonidos o movimientos.

La novedad en la investigación es en cuanto a la estandarización del material audiovisual a emplear, es decir, con el “simple” visionado de estos vídeos, cambia la conducta de imitación de los afectados por el Trastorno del Espectro Autista, paso previo para incrementar la eficacia de las terapias que se le aplican.

Los resultados muestran una reducción significativa en las conductas repetitivas, en beneficio de una mayor atención a aquellas conductas a imitar. Conductas estereotipadas que se veían reducido incluso en período donde no se tenía asignado ninguna tarea al pequeño.

Tal y como indican los autores, el carecer de un grupo control con el que comparar los efectos del visionado del material audiovisual no permite realizar conclusiones al respecto.

Igualmente al no haber realizado una nueva medida de la capacidad de imitación del pequeño no se puede cuantificar en qué medida ha sido efectivo el tratamiento a pesar de que los datos cualitativos lo apoyen.

Aunque el número de participantes en el estudio es limitado, y requiere de nuevos estudios para poder considerar establecido adecuadamente los resultados, estos abre una importante puerta de intervención con la que mejorar inicialmente las habilidades de imitación como mecanismo de ayuda a que el tratamiento del pequeño con Trastorno del Espectro Autista.