“La calidad de vida de una persona con autismo depende del conocimiento que la sociedad tenga de esta”. Theo Peeters.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Una prueba de ondas cerebrales mejoraría el diagnóstico de autismo.

Un estudio realizado por investigadores de la Facultad de Medicina Albert Einstein de la Universidad de Yeshiva (Estados Unidos) sugiere que medir la rapidez con la que el cerebro responde a los estímulos visuales y sonoros facilitaría la realización de una clasificación más objetiva y precisa de los diferentes tipos de trastorno del espectro autista (TEA) y por lo tanto, mejoraría el diagnóstico de esta patología

Para la investigación, publicada en Journal of Autism and Developmental Disabilities, Sophie Molholm, profesora asociada en el departamento de Un estudio realizado por investigadores de la Facultad de Medicina Albert Einstein de la Universidad de Yeshiva (Estados Unidos) sugiere que medir la rapidez con la que el cerebro responde a los estímulos visuales y sonoros facilitaría la realización de una clasificación más objetiva y precisa de los diferentes tipos de trastorno del espectro autista (TEA) y por lo tanto, mejoraría el diagnóstico de esta patología

Para la investigación, publicada en Journal of Autism and Developmental Disabilities, Sophie Molholm, profesora asociada en el departamento de Neurociencia, y su equipo utilizaron un electroencefalograma de ondas cerebrales (EEG) que permitía conocer la magnitud de la enfermedad y determinar si se encontraba en una fase de gravedad. Los resultados mostraron que los niños con TEA procesaban la información sensorial más despacio que el resto de niños que no padecen este trastorno. Además, los autores del estudio también pudieron comprobar, mediante esta técnica, cómo este proceso sensorial varía a lo largo de la enfermedad.

Los datos extraídos del estudio determinan, por tanto, que la rapidez con la que los sujetos procesan los estímulos auditivos fuertes está relacionada con la gravedad de los síntomas. Por ello, mientras más tiempo tarde un paciente con autismo en procesar estas señales, más severos serán sus síntomas provocados por la enfermedad. Por ello, Molholm afirma que "la microarquitectura del centro auditivo del cerebro de los pacientes con TEA es diferente al de una personas sin esta enfermedad".

Sin embargo, los investigadores no pudieron establecer ninguna relación entre la rapidez con la que se procesan los estímulos visuales y la gravedad de los síntomas. A pesar de esto, Molholm apunta que realizando una medición combinada tanto de los estímulos visuales como sonoros, los resultados de la misma sí podrían determinar una correlación con los síntomas.Neurociencia, y su equipo utilizaron un electroencefalograma de ondas cerebrales (EEG) que permitía conocer la magnitud de la enfermedad y determinar si se encontraba en una fase de gravedad. Los resultados mostraron que los niños con TEA procesaban la información sensorial más despacio que el resto de niños que no padecen este trastorno. Además, los autores del estudio también pudieron comprobar, mediante esta técnica, cómo este proceso sensorial varía a lo largo de la enfermedad.

Los datos extraídos del estudio determinan, por tanto, que la rapidez con la que los sujetos procesan los estímulos auditivos fuertes está relacionada con la gravedad de los síntomas. Por ello, mientras más tiempo tarde un paciente con autismo en procesar estas señales, más severos serán sus síntomas provocados por la enfermedad. Por ello, Molholm afirma que "la microarquitectura del centro auditivo del cerebro de los pacientes con TEA es diferente al de una personas sin esta enfermedad".

Sin embargo, los investigadores no pudieron establecer ninguna relación entre la rapidez con la que se procesan los estímulos visuales y la gravedad de los síntomas. A pesar de esto, Molholm apunta que realizando una medición combinada tanto de los estímulos visuales como sonoros, los resultados de la misma sí podrían determinar una correlación con los síntomas.