“La calidad de vida de una persona con autismo depende del conocimiento que la sociedad tenga de esta”. Theo Peeters.

jueves, 5 de marzo de 2015

Diseñan imágenes faciales en 3D para identificación temprana del autismo

El autismo consiste en una serie de trastornos estrechamente relacionados entre sí y que se observan en pacientes que presentan una variedad compartida de síntomas, como retrasos para aprender a comunicarse e interrelacionarse socialmente. La detección temprana del autismo en los niños es crucial para que el tratamiento resulte óptimo. Utilizando sofisticadas técnicas de imágenes tridimensionales (3-D) y de análisis estadístico, los investigadores han identificado medidas faciales en los niños con autismo que pueden conducir a tener herramientas para la detección en los niños pequeños y para proporcionar pistas sobre las causas genéticas.

Los investigadores, de la Universidad de Missouri (MU)-Columbia (EUA), publicaron sus hallazgos en enero de 2015, en la revista Journal of Autism and Developmental Disorders. “Queremos detectar los rasgos faciales específicos del rostro de un niño con autismo”, dijo el Dr. Ye Duan, profesor asociado de ciencias de la computación de la Facultad de Ingeniería de la UM. “Si lo logramos, esto podría ayudarnos a definir las estructuras faciales comunes a los niños con autismo y quizás podríamos efectuar la detección temprana de esa enfermedad”.

Ampliando una investigación anterior en la cual se utilizaron imágenes en dos dimensiones, el Dr. Duan, trabajando con la Dra. Judith Miles, profesora emérita de genética de la salud infantil del Centro Thompson del Autismo y los Trastornos del Desarrollo Neurológico de la MU, utilizó un sistema de cámaras para fotografiar y generar imágenes en 3D de los rostros de los niños.

Los niños elegidos tenían entre 8 y 12 años de edad. Un grupo de niños había sido diagnosticado con autismo en el Centro Thompson y el otro grupo estaba formado por niños con desarrollo normal. Los investigadores fotografiaron los rostros de los niños utilizando imágenes en 3-D, lo que permitió a los científicos medir las distancias a lo largo de la curvatura del rostro en lugar de en línea recta como se había hecho en las pruebas anteriores. El Dr. Duan luego corrió análisis estadísticos avanzados para medir pequeñas diferencias en las mediciones faciales de cada grupo.

“Todo comenzó a partir de una observación clínica”, dijo la Dra. Miles. “A lo largo de varios años de tratar a los niños, me di cuenta de que una parte de los que tienen diagnóstico de autismo tienden a parecerse, debido a unas características faciales similares. Pensé que tal vez había en juego algo más que una coincidencia. Las diferencias no eran anormales, sino que parecían ser análogas a las similitudes observadas entre los hermanos. Empleando imágenes en 3-D y análisis estadístico, hemos creado un 'mapa afinado' de los rostros de los niños y comparamos esas medidas con los diversos síntomas que ellos presentan. Al organizar los grupos en función de sus medidas faciales y con el registro de sus síntomas de autismo, queríamos determinar si los subgrupos basados en la estructura facial se correlacionaban con los síntomas y la gravedad del autismo”.

Los análisis del grupo revelaron tres subgrupos diferentes de los niños con autismo que tenían patrones de medición similares en sus características faciales. Estos subgrupos también comparten similitudes en cuanto al tipo y la gravedad de los síntomas de su autismo. La Dra. Miles señaló que la próxima fase de su investigación incluirá invitar a otros grupos de investigación para duplicar sus resultados y para realizar estudios de ADN con el fin de buscar genes específicos asociados a cada subgrupo. La identificación de genes asociados con cada subtipo de autismo podría potencialmente conducir al desarrollo de tratamientos más eficaces y tratamientos con fármacos, informó ella.

El estudio fue financiado en parte por el Programa para el Desarrollo y la Investigación Médica del Departamento de Defensa (DoD) de los EUA