“La calidad de vida de una persona con autismo depende del conocimiento que la sociedad tenga de esta”. Theo Peeters.

sábado, 14 de marzo de 2015

Diseñan prueba de imagenología para trastorno del espectro del autismo

Los científicos han desarrollado una técnica de imagenología cerebral que puede ser capaz de identificar a los niños con trastorno del espectro del autismo, en tan sólo dos minutos. Por lo general, un diagnóstico, un proceso no cuantificable basado en el juicio clínico es lento y tedioso para los niños y sus familias. Eso puede cambiar con esta nueva prueba de diagnóstico.

Esta modalidad de imagenología, aunque todavía no está lista para ser utilizada como el estándar clínico de la atención, ofrece un enorme potencial de diagnóstico una vez que sea sometida a más investigación y evaluación. “Nuestros cerebros tienen una respuesta perspectiva de seguimiento que supervisa, por ejemplo, si es tu turno o mi turno”, dijo Read Montague, del Instituto de Investigación Carilion de Virginia Tech (Roanoke, VA, EUA), el profesor que dirigió el estudio. “Esta respuesta está alejada de nuestro aporte emocional, por lo que es un gran marcador cuantitativo”, dijo. “Podemos utilizarlo para medir las diferencias entre personas con y sin trastorno del espectro del autismo”.

El hallazgo, programado para su publicación, en línea, en enero de 2015, en la revista Clinical Psychological Science, reveló que la respuesta de seguimiento perspectivo se puede utilizar para determinar si una persona tiene un trastorno del espectro del autismo. La ruta de este descubrimiento ha sido una ruta larga, iterativa. En un estudio realizado en 2006 por el profesor Montague y otros, se estudiaron los cerebros de parejas de individuos utilizando imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI), mientras jugaban un juego en que tenían que esperar su turno. A partir de esas imágenes, los investigadores encontraron que la corteza cingulada media se volvió más activa cuando le llegó el turno al individuo.

“Una respuesta en esa parte del cerebro no es una respuesta emocional, y eso nos pareció intrigante”, dijo el profesor Montague, quien también dirige la unidad de psiquiatría computacional en el Instituto de Investigación Carilion en Virginia Tech, y es profesor de física en Virginia Tech. “Nos dimos cuenta de que la corteza cingulada media era responsable de diferenciar entre el yo y los demás, y eso es lo que era capaz de darse cuenta de quién era el turno”.

Ese reconocimiento llevó a los científicos a investigar cómo la respuesta de la corteza cingulada media difiere en los individuos en los diferentes niveles de desarrollo. En un estudio de 2008, el profesor Montague y sus colegas les pidieron a los atletas a ver un video breve de una acción física, tales como patear una pelota o bailar, mientras les practicaban una resonancia magnética funcional.

Posteriormente, se les pidió a los atletas volver a recrear los clips en su mente, como ver una película, o imaginarse a sí mismos como participantes en los clips. “Los atletas tuvieron las mismas respuestas que los participantes del juego de nuestro estudio anterior”, dijo el profesor Montague. “La corteza cingulada media estaba activa cuando se imaginaban a sí mismos bailando; en otras palabras, cuando era necesario reconocerse en la acción”

En el estudio de 2008, los investigadores también descubrieron que en los participantes con trastorno del espectro del autismo, entre más pasiva era la respuesta, más graves eran los síntomas. Montague y su equipo plantearon la teoría de que existía un claro biomarcador para la auto-perspectiva y que podían rastrearlo mediante resonancia magnética funcional. También conjeturaron que el biomarcador podría ser utilizado como una aplicación en el diagnóstico clínico de las personas con trastornos del espectro del autismo.

En 2012, los científicos diseñaron otra examen para ver si podían obtener una respuesta del cerebro para ayudarles a calcular lo indefinible. Con la presentación de imágenes de sí mismos, mientras escaneaban los cerebros de los adultos, obtuvieron la respuesta auto-perspectiva que habían observado previamente en los juegos de interacción social.

En el estudio actual, con los niños, a los participantes del estudio les mostraron 15 imágenes de sí mismos y 15 imágenes de un niño similar en edad y género durante cuatro segundos por imagen en un orden aleatorio. Al igual que en los adultos control, los niños del grupo control tuvieron una alta respuesta en la corteza cingulada media al ver sus propias imágenes. Por el contrario, los niños con trastorno del espectro del autismo tuvieron una respuesta significativamente disminuida. En particular, los investigadores podían detectar esta diferencia en los individuos utilizando sólo una única imagen.

Los investigadores se dieron cuenta de que habían desarrollado una técnica de diagnóstico con RM funcional, de un solo estímulo. La parte de un solo estímulo es importante, destacó el Prof. Montague, ya que permite velocidad. Los niños con trastorno del espectro del autismo no pueden permanecer en el escáner por mucho tiempo, así que la prueba debe ser rápida. “Pasamos de una representación lenta, media de la actividad cerebral en un desafío cognitivo a una prueba rápida que es mucho más fácil para los niños que pasar horas en observación”, dijo el profesor Montague. “La resonancia magnética funcional de un solo estímulo también podría abrir la puerta al desarrollo de aplicaciones basadas en la RM para la detección de otros trastornos cognitivos”.

Mediante la cartografía de las disparidades psicológicas usando escáneres cerebrales, los científicos están agregando un componente crítico para el proceso típico de diagnóstico neuropsiquiátrico: matemáticas. El Prof. Montague ha sido una figura pionera en este campo, lo que él llamó la psiquiatría computacional. La idea es que los científicos pueden atar la función de los trastornos mentales a los procesos interrumpidos de tejido neural a través de enfoques matemáticos. Los médicos pueden utilizar los datos medibles para el diagnóstico y el tratamiento temprano.

Un diagnóstico precoz puede tener un gran impacto en los niños y sus familias, dijo el profesor Montague. “Los niños más pequeños se encuentran en el momento del diagnóstico”, concluyó; “es el momento en que más se pueden beneficiar de una serie de terapias que pueden transformar sus vidas”.