“La calidad de vida de una persona con autismo depende del conocimiento que la sociedad tenga de esta”. Theo Peeters.

jueves, 4 de junio de 2015

Los niños con autismo no necesitan dietas especiales

Los niños con trastorno del espectro del autismo (TEA) pueden ser muy selectivos en sus pautas alimentarias. Consumen una variedad inadecuada de alimentos y rechazan una cantidad importante de productos por su sabor o textura. En especial el paso de las papillas o purés a los alimentos sólidos suele ser conflictivo. El motivo por el que pueden llegar a convertirse en “comedores selectivos” no está claro, pero se apunta que igual que ocurre con la sensibilidad a los sonidos, puedan ser hipersensibles a determinados sabores, olores o texturas.

Estas pautas de alimentación pueden llevar a los padres a sospechar que sus hijos pueden no estar recibiendo la cantidad adecuada de vitaminas y minerales, por lo que, sin supervisión profesional, tienden a incorporan suplementos nutricionales multivitamínicos o a seguir determinadas dietas, como las libres de gluten y caseína. Para abordar esta delicada cuestión, el Centro Médico de la Universidad de Rochester ha llevado a cabo el mayor estudio hasta la fecha.

Y, según las conclusiones, al parecer los esfuerzos bienintencionados de los padres pueden resultar tanto en un déficit como en un exceso de determinados nutrientes, ambos extremos igualmente peligrosos. A pesar de la suplementación, los niños con TEA todavía eran deficientes en calcio, por ejemplo, mientras algunos estaban consumiendo cantidades excesivas de vitamina A y otros nutrientes, según el estudio de Rochester que se publica en el “Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics”

“Muchas familias introducen una dieta libre de gluten o caseína en un intento por mejorar los síntomas del TEA”, explica la pedriata Patricia Stewart, autora principal del estudio, en el que participaron 368 niños de entre 2 y 11 años de edad que provenían de cinco hospitales del “Autism Speaks Autism Treatment Network” (Hospital de Niños de Cincinnati, Universidad de Arkansas, Universidad de Colorado, Universidad de Pittsburgh y Universidad de Rochester). Todos habían sido diagnosticados con trastorno del autismo, síndrome de Asperger o trastorno generalizado del desarrollo, según lo definido por el DSM-IV.

Sus cuidadores completaron registros de los alimentos que tomados por los pequeños durante tres días. Previamente, un nutricionista dietista los había instruido para registrar la cantidad de todos los alimentos, bebidas y suplementos alimenticios consumidos, incluyendo marcas y la forma culinaria elegida para su preparación. En el caso de los suplementos nutricionales, se tomaron fotografías de las etiquetas para asegurar que los ingredientes se registraron con precisión.

Al examinar estos registros detallados, los investigadores encontraron que los niños participantes consumían cantidades similares de micronutrientes a los niños sin TEA. También tenían los mismos déficits de vitaminas D, E, calcio, potasio y colina que la población pediátrica general. Y aunque los niños con TEA suelen recibir suplementos con más frecuencia que la población general (56% frente al 31-37%), incluso después de la suplementación, el 40-55% de ellos tenían déficit de calcio y el 30-40% carecían de vitamina D.

El estudio concluye que a pesar de sus conductas alimentarias selectivas, los niños con TEA reciben gran parte de los micronutrientes necesarios. Esto podría ser debido a los altos niveles de fortificación en la alimentación moderna, que suele llevar vitaminas y minerales incorporados. Esta fortificación también puede ser responsable del consumo excesivo de ciertos nutrientes. Sin embargo, alertan, entre los que utilizaban suplementos vitamínicos, muchos excedieron el límite máximo tolerable de vitamina A, ácido fólico y zinc.

“En la práctica clínica, cada paciente debe ser evaluado individualmente para ver las posibles deficiencias nutricionales o su posible exceso. Pocos niños con TEA necesitan la mayoría de los micronutrientes que comúnmente reciben, como multivitaminas, que a menudo conduce a un exceso de ingesta que puede colocarlos en riesgo de sufrir efectos adversos. Y cuando se utilizan suplementos, se debe prestar especial atención al aporte adecuado de vitamina D y la ingesta de calcio”, señala la doctora Stewart.