“La calidad de vida de una persona con autismo depende del conocimiento que la sociedad tenga de esta”. Theo Peeters.

jueves, 15 de octubre de 2015

Autismo: nueva técnica muestra cómo les afecta el cerebro social

Según un estudio publicado en la revista Brain and Behavior, las áreas del cerebro vinculadas a comportamientos sociales son, al mismo tiempo, subdesarrolladas e insuficientes en los jóvenes con alta función del trastorno del espectro del autismo (TEA).

Los resultados ayudan a mostrar cómo los cerebros de los niños y adolescentes con trastorno del espectro del autismo (TEA) podrían organizarse de manera diferente que los jóvenes sin el trastorno, dice el primer autor del estudio Kay Jann, investigador postdoctoral en la Universidad de California-Los Ángeles (UCLA)  – Departamento de Neurología.

La enfermedad describe una serie de condiciones relacionadas que hacen que las personas se enfrenten a la comunicación social, además pueden tener intereses restringidos, mostrar comportamientos repetitivos, y ser sensorialmente más sensibles.

Normalmente, tal como se desarrolla en el cerebro, el flujo sanguíneo se reduce y las sinapsis de las neuronas se interrumpen, algo que en los pacientes con TEA, esto no sucede.

La enfermedad se caracteriza por un cerebro agrandado, con un exceso de neuronas, porque la interrupción de las sinapsis no ha tenido lugar. Para proporcionar el mayor número de sinapsis que funcionen, no hay flujo de sangre adicional (hiperperfusión) a las áreas frontales del cerebro – las áreas relacionadas con la cognición social.

El equipo de científicos de la UCLA utiliza tecnología de imagenes, que realiza un seguimiento tanto del flujo sanguíneo cerebral – como medida del uso de la energía – como de la organización y fuerza de las conexiones dentro de las redes neuronales intrínsecas.

Esta fue la primera vez que una herramienta de resonancia magnética (MRI), conocida como etiquetado de giro arterial – técnica de resonancia magnética que no requiere de la inyección de un agente de contraste – se utilizó para estudiar la enfermedad.

La técnica, que es no invasiva y que no requiere de agentes trazadores radiactivos, como se ha dicho anteriormente, utiliza etiquetados de agua y sangre como trazadores para cuantificar el flujo sanguíneo cerebral. Los investigadores también perfeccionaron el uso de la tecnología existente que evalúa lo bien que las áreas cerebrales separadas están funcionalmente ínter-conectadas.

Este mismo enfoque ya ha dado lugar a nuevas ideas y enfoques de tratamiento alternativos en otros trastornos cerebrales, como la esquizofrenia.

El equipo estudia la hipótesis de que la enfermedad podría ser causada por un aumento o disminución de la conectividad dentro de las redes neuronales específicas que forman el “cerebro social.”

Esta conectividad se puede medir por la cantidad de flujo de sangre y los patrones de actividad entre los nodos cerebrales, o redes neuronales.

Los investigadores estudiaron a 17 jóvenes con TEA de alto funcionamiento y 22 con desarrollo típico entre niños y adolescentes. Los grupos fueron emparejados por edades entre 7 a 17 años, por género y por las puntuaciones de CI- coeficiente intelecutual-.

La resonancia magnética reveló diferencias significativas entre los dos grupos:

En los niños con TEA, se observó un patrón de aumento del flujo sanguíneo generalizado en las áreas frontales del cerebro. Hubo también una reducción en la conectividad entre los nodos ubicados en la parte frontal y posterior del cerebro en aquellos con TEA, en comparación con los cerebros típicos.

Los resultados apoyan hallazgos previos de que ambos sufren hiper-perfusión y deterioro en la red de modo por defecto en las personas con TEA.

La red de modo por defecto es una importante red cerebral que se utiliza en los procesos sociales y emocionales, la auto-reflexión y la capacidad de atribuir estados mentales a uno mismo y a los demás, de acuerdo con Danny JJ Wang, profesor asociado de neurología de la UCLA.

La falta observada de conectividad implica que la información no puede fluir como debe ser entre zonas distantes del cerebro, lo que puede ayudar a explicar por qué las personas con TEA tienen dificultades en la capacidad de respuesta social. El deterioro del valor de estos procesos es una característica de la enfermedad.

La hiper-perfusión sugiere un retraso en el desarrollo neurológico en las regiones frontales del cerebro.

Wang explica que en los trastornos neuro-cognitivos o neuro-psiquiátricos, la organización funcional del cerebro y sus acompañantes para la demanda de energía se encuentran a menudo distintos de los que se observan en la mayoría de los cerebros.

Él comenta:
“El cerebro controla la mayor parte de nuestro comportamiento, y los cambios en la forma que trabajan y se comunican entre sí, pueden alterar este comportamiento y dar lugar a deficiencias asociadas con los trastornos mentales. Al coincidir los cambios fisiológicos en el cerebro con el deterioro del comportamiento, usted puede comenzar a comprender los mecanismos biológicos de esta enfermedad, que puede ayudar a mejorar el diagnóstico, y, con el tiempo, el tratamiento “. Kay Jann explica que los cerebros de los participantes con TEA no tenían el “patrón rentable cableado que maximiza la funcionalidad con un mínimo consumo de energía, como de costumbre.”

El equipo planea seguir estudiando la relación entre la conectividad de red y el metabolismo en personas con TEA, y extender su trabajo a otras redes cerebrales relevantes. También esperan definir el rango de variación de estos factores en la población general.

Datos básicos sobre el TEA:
1 entre 68 niños en los EE.UU. ha sido diagnosticado con autismo;
El autismo es 5 veces más frecuente en niños que en niñas;
En los gemelos idénticos, si uno de los gemelos tiene autismo, el otro tiene una probabilidad de 36% a 95%; en los gemelos no idénticos, la probabilidad es de 0% a 31%.