“La calidad de vida de una persona con autismo depende del conocimiento que la sociedad tenga de esta”. Theo Peeters.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Ocho de cada diez niños con autismo tienen algún trastorno del sueño

Ocho de cada diez niños con autismo presenta algún trastorno relacionado con el sueño, según ha señalado el doctor Gonzalo Pin, jefe de la Unidad del Sueño y Pediatría del Hospital Quirónsalud Valencia, en las III Jornadas Neuropediátricas celebradas este jueves en el Hospital Universitari i Politècnic la Fe de Valencia.

En ese sentido, ha explicado que uno de los signos distintivos de estos niños son su dificultad para conciliar el sueño, la disminución del tiempo del mismo y de su eficiencia, es decir, de su poder reparador. Al respecto, ha explicado que ello se debe a la presencia en algunos de estos niños, de un posible retraso en la secreción de la hormona que prepara el organismo para el sueño y por una mayor respuesta a estímulos sensoriales, indica el doctor Pin.

Por ello, ha destacado que el tratamiento de los problemas de sueño en niños con autismo facilita el aprendizaje puesto que contribuye a mejorar su conducta y a consolidar su memoria. Además, según los últimos estudios, "se ha demostrado una mejora evidente en los trastornos del lenguaje característicos en el espectro del autismo", afirma el especialista.

El tratamiento debe ser individualizado en función del pequeño  y de su entorno familiar. "Es especialmente importante crear un ambiente tranquilo previo al sueño que le ayude a desactivar y a disminuir su ansiedad, cuadro muy frecuente en los niños que padecen este trastorno", aconseja el doctor Pin.

El trastorno del espectro del autismo afecta a 1 de cada 150 niños en el mundo, aunque algunas estadísticas informan de una prevalencia mayor. Los niños que padecen este trastorno se caracterizan por deficiencias persistentes en comunicación e interacción social lo que hace que mantengan una relación anormal con las personas y los objetos, además de una ausencia o retraso en el lenguaje.

Asimismo, sufren patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades; movimientos o utilización de objetos y del habla de manera estereotipada y repetitiva; e intereses muy restrictivos, como un fuerte apego o preocupación por objetos inusuales.