“La calidad de vida de una persona con autismo depende del conocimiento que la sociedad tenga de esta”. Theo Peeters.

viernes, 19 de febrero de 2016

La vitamina que relaciona el autismo con la esquizofrenia

A pesar de que anteriormente ya se había vislumbrado cierta relación entre autismo y esquizofrenia (y también con la depresión, el TDAH y el trastorno bipolar) por sus raíces genéticas, es posible que haya una relación orgánica, un factor que comparten ambos trastornos y que también se habría visto en la demencia asociada a la edad.

Al menos así lo afirma un reciente estudio publicado en la revista PloS ONE, en el cual hablan de un vínculo común entre demencia, autismo y esquizofrenia a raíz de una vitamina en concreto.

Según este trabajo, esa vitamina sería la cobalamina o vitamina B12, la cual se encontraría en niveles bajos tanto en la demencia asociada a la edad como en el autismo y la esquizofrenia. En este caso, lo que sucedería es que la vitamina B12 en sangre no siempre refleja los niveles cerebrales de la misma, y precisamente sus bajos niveles a nivel del cerebro a largo plazo podrían provocar una serie de anomalías neurológicas.

Esta hipótesis apoyaría la teoría emergente que afirma que el cerebro humano usa la vitamina B12 para controlar la expresión génica y para estimular el desarrollo neurológico en algunos puntos clave de la vida, como son el desarrollo fetal y la primera infancia; además de la adolescencia, la edad media y en la edad avanzada.

Hasta el momento, la vitamina B12 se conoce por tener un papel clave en la formación de sangre y mantener el correcto funcionamiento cerebral (su disminución provoca la llamada “anemia megaloblástica” y trastornos neurológicos). Sin embargo, hasta ahora no hemos sabido hasta que punto puede llegar dicha afectación cerebral.

Para este estudio, Richard Deth y sus colegas de la Universidad Nova Southeastern (Florida) examinaron los cerebros de 60 individuos ya fallecidos, con edades comprendidas entre un feto en la etapa tardía de su gestación hasta un individuo de 80 años. Además, se estudió a 12 personas con autismo y 9 con esquizofrenia.

Se compararon los niveles de vitamina B12 cerebrales a lo largo de la vida, destacando el hecho de que esta vitamina se encontraba en una cantidad 10 veces menor en las personas mayores en comparación a los jóvenes, lo que indicaría que su disminución gradual durante la vida es constante y natural. Sin embargo, los niveles de vitamina B12 excesivamente bajos pueden ser perjudiciales, dando lugar a una alteración de la supervivencia celular (y más aún si hablamos de cerebros jóvenes, que aún se encuentran en desarrollo).

Según los resultados de su estudio, resultó que los niveles de vitamina B12 cerebrales de los individuos con autismo (todos menores de 10 años) y esquizofrenia en personas de mediana edad eran tan solo un tercio de los niveles de dicha vitamina en individuos con edades similares, pero sin dichas condiciones neurológicas.

¿Significa esto que una mala absorción de la vitamina B12 puede dar lugar a estas condiciones neuropsiquiátricas? Evidentemente no. De momento, tan solo es especulación. De hecho, este no es el primer estudio que busca una relación entre trastornos neurológicos y falta de vitaminas, y aún no ha habido ninguno definitivo.