“La calidad de vida de una persona con autismo depende del conocimiento que la sociedad tenga de esta”. Theo Peeters.

miércoles, 30 de marzo de 2016

Un estudio refuta el estereotipo común sobre el autismo

Según un estudio, que se publica en Scientific Reports, cuando las personas con autismo se encuentran en situaciones de dilema moral, muestran una respuesta empática similar a la población general, refutando así el estereotipo común que les caracteriza.

El estereotipo generalizado de que las personas con autismo son frías y no sienten empatía resulta veraz desde una perspectiva científica, pero la realidad es diferente. Según un estudio, que se publica en Scientific Reports, realizado en la Scoula Internazionale Superiore di Studi Avanzati (Sissa), en colaboración con la Universidad de Viena, cuando las personas con autismo se encuentran en situaciones de ‘dilema moral', muestran una respuesta empática similar a la población general. El mito de la frialdad en el autismo es probablemente debido a la presencia del rasgo subclínica de la alexitimia, que a menudo está asociado con el autismo, pero es distinto y puede estar presente en la población general, y se caracteriza por la incapacidad de reconocerse uno mismo u otras emociones.

Pero, ¿es realmente cierto que una persona con autismo no se preocupa por el sufrimiento de los demás? "De acuerdo con el estudio, es todo lo contrario: el rasgo del autismo se asocia con una preocupación empática normal para los demás y, actualmente, está asociada a una mayor tendencia a evitar dañar a los demás. El estereotipo erróneo es más probable debido a otra construcción de la personalidad, que se encuentra a menudo en la población con autismo, pero también se puede encontrar en los que no están afligidos, en la llamada alexitimia", ha afirmado Indrajeet Patil, investigador de SISSA y primer autor del estudio.

El autismo es un trastorno neuropsiquiátrico con un amplio espectro compartido por personas con diferentes grados de habilidades cognitivas. Los criterios diagnósticos han cambiado a lo largo de las décadas (cada vez más específicos). La alexitimia, por otro lado, es una condición "subclínica" (en oposición a una patología), que se puede encontrar en la población general, así como en la población con autismo (con una tasa de incidencia de aproximadamente un 50 por ciento en la población con autismo) y se caracteriza por una incapacidad para comprender las propias emociones y las emociones de los demás. "Durante mucho tiempo, el rasgo alexitimia en los pacientes fue confundido con síntomas de autismo, pero hoy sabemos que son distintos. En la alexitimia, hay una falta de comprensión de las emociones. En el autismo, sin embargo, sabemos que lo que se reduce es la teoría de la mente, o la capacidad de atribuir pensamientos y estados mentales a otros", ha explicado Giorgia Silani, coordinadora del estudio, neurocientífica en la SISSA y de la Universidad de Viena.

En el estudio, Patil, Silani y su equipo sometieron a las personas con autismo de alto funcionamiento (IQ alto) a los dilemas morales. Un dilema moral es una situación hipotética en la que una decisión debe ser tomada, lo que podría salvar vidas de algunos individuos a costa de sacrificar a otros. En el dilema moral clásica, uno debe decidir si es o no tomar voluntariamente una acción que va a causar la muerte de una persona, y, de este modo, salvar a una gran cantidad de otros, o no hacer nada, lo que significa no matar a nadie directamente, pero dando como resultado la muerte de otras personas.

Los autores están de acuerdo en que las herramientas para identificar y distinguir entre la alexitimia y los trastornos del autismo deben investigarse aún más. Según los investigadores, el estudio es solamente un paso inicial en el intento de definir un modelo que puede explicar la relación compleja entre los diversos rasgos de la personalidad dependientes y los puntos para nuevas vías para futuras investigación.