“La calidad de vida de una persona con autismo depende del conocimiento que la sociedad tenga de esta”. Theo Peeters.

lunes, 16 de enero de 2017

Los criterios diagnósticos del autismo y los cambios en el DSM.



El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (en inglés, Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, abreviado DSM), editado por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (en inglés, American Psychiatric Association, abreviado APA), es una obra que contiene una clasificación de los trastornos mentales e intenta proporcionar una descripción clara del autismo, con el fin de que los clínicos e investigadores de las ciencias de la salud puedan diagnosticar, estudiar e intercambiar información. Los criterios diagnósticos del autismo han sufrido cambios con el paso de los años.

DSM-I (1952). Considera el autismo como una manifestación primaria de la esquizofrenia infantil, no aparece clasificado como una condición separada.

DSM-II (1968). Refleja el espíritu psicodinámico que predominaba en la psiquiatría. Muchos de los síntomas del autismo se consideran reflejos de amplios conflictos subyacentes o de reacciones desadaptativas ante los problemas de la vida.

DSM-III (1980). Introduce por primera vez el término Trastorno General del Desarrollo (TGD) para referirse al autismo y las condiciones relacionadas. Incluye categorías para otras edades de inicio (después de los 30 meses y antes de los 12 años), así como casos atípicos de TGD.

DSM-IIITR (1987). Reconoce que los rasgos principales del autismo (alteración social, comunicación y conductas repetitivas) pueden darse en grados muy variables de severidad y darse de formas muy distintas.

DSM-IV (1994). Los rasgos principales del trastorno autista son la dificultad para interaccionar con otros y la tendencia a centrarse en intereses limitados y extraños.

DSM-IVTR (2000). Deja claro que el Trastorno General de Desarrollo No Especificado (TGD-NE) es un trastorno de la interacción social reciproca que se asocia a dificultades en la comunicación verbal o no verbal y a la conducta e intereses restringidos y/o repetitivos. 

DSM-5 (2013). Incluye las anomalías sensoriales en la nueva definición de autismo. Elimina los subgrupos en la definición de Trastorno del Espectro del Autismo (TEA). Se reducen a dos las alteraciones para el diagnóstico, comunicación/interacción y patrones restringidos y repetitivos de comportamiento. Elimina el criterio de una edad concreta para el diagnostico del autismo. 

Para leer más:
Feinstein, A (2016 Nov). Historia del Autismo. Autismo Avila. ISBN 9788494032271.