“La calidad de vida de una persona con autismo depende del conocimiento que la sociedad tenga de esta”. Theo Peeters.

jueves, 9 de febrero de 2017

Hallada la razón por la que los trastornos del espectro del autismo son más comunes en varones


Los trastornos del espectro del autismo (TEA), caso entre otros del autismo, el síndrome de Asperger o el síndrome de Rett, son un conjunto de trastornos del neurodesarrollo que aparecen en la infancia y se caracterizan, entre otros síntomas y signos, por un déficit en la comunicación, dificultades para la correcta integración social, una dependencia exagerada de las rutinas, y una gran intolerancia ante los cambios o a la frustración. Unos trastornos cuya prevalencia se estima en un caso por cada 100 nacimientos y que son muchísimos más comunes en los varones. De hecho, por cada mujer diagnosticada con un TEA hay cuatro varones. Pero, esta diferencia de género más que notable, ¿a qué obedece? Pues según un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad Johann Wolfgang Goethe en Frankfurt (Alemania), a una ‘simple’ diferencia anatómica cerebral.

Como explica Christine Ecker, directora de esta investigación publicada en la revista «JAMA Psychiatry», «nuestro trabajo demuestra que la diversidad fenotípica en la estructura cerebral asociada al sexo, además del género biológico por sí mismo, afecta a la prevalencia de TEA, asociándose las características neuroanatómicas masculinas con un mayor riesgo intrínseco de TEA que las femeninas».

El objetivo del estudio fue evaluar si la notable diferencia en la prevalencia de TEA entre sexos podría explicarse por las diferencias en la estructura cerebral de hombres y mujeres. Y para ello, los autores contaron con la participación de 98 adultos diestros con edades comprendidas entre los 18 y los 42 años y un diagnóstico de ‘autismo de alto funcionamiento’ –un término ‘informal’, que no clínico, que indica que los afectados tienen una capacidad funcional prácticamente similar a la del resto de la población– y de 98 adultos que, de la misma edad, no padecían el trastorno –el consabido ‘grupo control’.

Los autores sometieron a los participantes a distintas pruebas de imagen para estudiar la anatomía de sus cerebros y realizaron un análisis estadístico para determinar la probabilidad del diagnóstico de TEA. O más concretamente, como refiere Christine Ecker, «en nuestro trabajo basamos nuestro análisis en el espesor de la corteza cerebral, pues puede variar entre las mujeres y los varones y puede encontrarse alterado en las personas afectadas por este grupo de trastornos».

Los resultados demuestran que, comparada frente a la de las mujeres, la anatomía característica del cerebro masculino se asocia con una mayor probabilidad de desarrollar autismo. De hecho, las mujeres que presentaban una estructura cerebral más propia de los varones tuvieron, frente a sus homónimas con una anatomía del cerebro ‘típicamente femenina’, una probabilidad hasta tres veces mayor de padecer un TEA.

Entonces, parece claro: los TEA son más comunes en los varones por una ‘simple’ cuestión anatómica. Sin embargo, resulta evidencia que no todos los hombres –y sí algunas mujeres– acaban desarrollando un TEA. Entonces, ¿cuál es la causa real de su aparición? Pues la verdad es que, como reconocen los autores, no se sabe.

Como concluye Christine Ecker, «nuestro trabajo sugiere que las características del cerebro masculino se asocian con una mayor probabilidad de TEA, pero nuestros hallazgos deben ser confirmados en ostros subgrupos del espectro del autismo. Además, necesitamos más investigaciones para examinar las posibles causas de esta asociación».