“La calidad de vida de una persona con autismo depende del conocimiento que la sociedad tenga de esta”. Theo Peeters.

lunes, 20 de febrero de 2017

Método Teacch y Enseñanza Estructurada



El programa Teacch se establece a mediados de la década de 1960 y reconoce al autismo como un trastorno del desarrollo que implica diferencias neurológicas, con respecto a la forma en que los niños de desarrollo típico procesan el entorno.

La enseñanza estructurada es un sistema para organizar el aula y hacer que los procesos y estilos de enseñanza estén orientados al autismo. Las expectativas se concretan y se califican para las personas con autismo. Se trata de un sistema de programas educativos estructurados que tienen en cuenta las habilidades, las dificultades y los intereses de las personas con autismo. Existen cuatro componentes de la enseñanza estructurada que se incorporan a cualquier programa educativo: estructuración física, horarios, sistemas de trabajo e información visuales.

Estructuración física.
La estructuración física y la organización espacial hacen que el aula sea interesante, clara y accesible para los alumnos con autismo. Contribuye a la sensación de que el mundo está limpio y en orden, y que las personas con autismo pueden controlarlo.

A la hora de planificar la disposición física del aula, es necesario tener en cuenta las necesidades individuales. Resulta útil que tengan un lugar tranquilo al que puedan ir de vez en cuando, si el ruido, los estímulos visuales y los olores del aula se vuelven insoportables para ellos. Las edades de los alumnos también influyen a la hora de planificar la estructuración física. Los alumnos de menor edad necesitarán áreas para jugar mayores que los alumnos de mayor edad. Los alumnos con autismo suelen tener mejores resultados si se sientan cerca del profesor, o mirando hacia él, es importante diferenciar los lugares de trabajo de los lugares de tiempo libre y donde tienen que sentarse o permanecer de pie cuando no estén en sus pupitres evitará conductas inadecuadas. Por último, tener una zona tranquila es útil para ayudarles a tranquilizarse cuando empiezan a sentirse nerviosos.

Debe definir la organización básica del aula y minimizar las distracciones auditivas y visuales. Los alumnos con autismo necesitan aulas divididas en zonas, unos límites claramente marcados y unos materiales que estén fácilmente a su alcance. La estructuración física del aula puede ser una variable que condicione extraordinariamente el éxito o el fracaso de un alumno con autismo.

Una vez definida la estructuración física hay que comenzar por establecer rutinas básicas y asociar actividades con determinados lugares.
  
Horarios visuales.
Los alumnos con autismo necesitan predictibilidad y claridad, con ello presentan una conducta más tranquila y colaboradora porque los alumnos comprenden exactamente lo que supone que tienen que hacer. Los horarios indican a los alumnos que actividades tendrán lugar durante el día, y en qué orden. Además de añadir predictibilidad y claridad a sus vidas, los horarios ofrecen la oportunidad a los alumnos con autismo de moverse con autonomía.

Comprobar sus horarios con regularidad puede facilitar las transiciones. Los horarios permiten ir de una actividad a otra con autonomía, pero hay que tener en cuenta, el nivel y la longitud. Es importante que la persona con autismo participe en el uso del horario y que exista un método rutinario para utilizarlo.

Los formatos para los horarios, pueden ser escritos en forma de calendarios y agendas, pero para los alumnos con autismo que tienen dificultades para comprender la palabra escrita, el horario puede costar de imágenes o dibujos que representen las actividades.

La ubicación es una consideración importante, el educador puede llevar el horario o puede estar disponible en una mesa o en una pared.

Sistemas de trabajo
El sistema de trabajo ayuda a organizar cada actividad específica en la que están involucradas las personas con autismo. Les permite aprender a trabajar sin ayuda o supervisión directa de un adulto y que sean capaces de generalizar sus habilidades en otros entornos.

El sistema de trabajo se organiza con sencillez, de izquierda a derecha y comunican cuatro tipos que información a los alumnos: que trabajo tienen que hacer, cuando trabajo de les queda, cuando han terminado y que sucederá una vez finalizado el trabajo.

Los sistemas de trabajo deberán ser diferentes según el alumno con autismo que los utilice.

Información visual
Debería estar organizada y estructurada visualmente para reducir al mínimo la ansiedad, al dar la mayor importancia a la claridad, a la comprensión y a los intereses. Proporciona información sobre cómo completar una tarea y como utilizar los materiales necesarios. Es de gran utilidad a la hora de mejorar la comprensión y de ayudar a los alumnos a llevar a cabo las actividades.

Hay tres componentes de las actividades que resultan especialmente vitales para conseguir resultados positivos: claridad visual, organización visual e instrucciones visuales.
  • Clarificar los componentes importantes en una tarea y las expectativas esenciales para los alumnos con autismo pueden mejorar enormemente su capacidad para completar de forma satisfactoria esas tareas, con la mínima ansiedad.
  • La organización visual implica la distribución y la estabilidad de los materiales que los alumnos utilizan para completar las tareas.
  • Las instrucciones visuales explican, a su nivel de comprensión, exactamente lo que hace falta para realizar la tarea.

Para leer más:
Mesibov, G (2010 Oct). El acceso al currículo por alumnos con Trastornos del Espectro del Autismo: Uso del Programa TEACCH para favorecer la inclusión. Autismo Avila.