“La calidad de vida de una persona con autismo depende del conocimiento que la sociedad tenga de esta”. Theo Peeters.

lunes, 20 de marzo de 2017

Los comportamientos desadaptativos en el Trastorno del Espectro del Autismo


Las personas con Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) pueden presentar comportamientos desadaptativos, incluyendo agresiones y rabietas severas (irritabilidad), que los investigadores sugieren pueden causar a las familias un mayor estrés que las características principales del TEA

La agresión se caracteriza generalmente como un comportamiento que amenaza o puede causar daño y puede ser verbal (por ejemplo, amenazar o maldecir a otra persona) o físico (por ejemplo, golpear, morder o lanzar objetos a otra persona). Una persona puede demostrar una forma de comportamiento agresivo o muchos, con frecuencia, intensidad y duración variables. Debido a la naturaleza variable del comportamiento agresivo, los investigadores han definido la agresión de muchas maneras diferentes. Esta variabilidad crea desafíos en la comparación de la agresión entre los individuos y entre los estudios de investigación. En respuesta, los investigadores están utilizando cada vez más múltiples medidas y métodos para definir la agresión, lo que en última instancia puede permitir una interpretación más clara de los datos y mejorar la facilidad de comparación.

Las investigaciones indican que las tasas de conducta agresiva pueden ser más altas en los individuos con TEA que en los pares típicamente en desarrollo y en aquellas con otras discapacidades del desarrollo, aunque esto es incoherente en la literatura.

En el TEA, los factores de riesgo pueden ser únicos de aquellos identificados en niños con desarrollo típico o trastornos del desarrollo. Por ejemplo, en los niños con desarrollo típico, los chicos tienden a mostrar agresiones con más frecuencia que las niñas; sin embargo, no se ha encontrado que el sexo pueda predecir la frecuencia de la agresión en el TEA. Igualmente, los factores sociales que predicen la agresión en niños con desarrollo típico no han sido consistentemente predictivos de la agresión en niños con TEA La habilidad del lenguaje, el cociente intelectual y el funcionamiento adaptativo también han sido implicados como predictores del comportamiento agresivo en niños con TEA.

La teoría del aprendizaje y los principios del condicionamiento operante constituyen la base de los tratamientos conductuales actuales de la agresión en el TEA. Estos principios se basan en la observación cuidadosa y la definición del comportamiento, así como en el reconocimiento de que el comportamiento sirve a un propósito. Ha habido una tremenda evolución de estrategias (por ejemplo, la evaluación del comportamiento funcional y de refuerzo) que se pueden utilizar de una manera aplicada para aumentar el comportamiento útil y reducir los comportamientos perjudiciales.

La función (o propósito) de un comportamiento es la consecuencia deseable que el comportamiento crea, lo que hace que el comportamiento persista. La evaluación del comportamiento funcional es el proceso de recolección de datos para determinar qué consecuencias deseables mantiene el comportamiento de una persona. La atención social, el acceso a los artículos/actividades preferidas, la eliminación de demandas u otros estímulos desagradables y el acceso a la estimulación sensorial se han identificado como consecuencias deseables.

El refuerzo implica proporcionar las consecuencias deseables después de un comportamiento para aumentar la probabilidad de que el comportamiento vuelva a ocurrir. Son varios tipos de estrategias de refuerzo. Las estrategias de refuerzo diferencial se basan en la ocurrencia de la conducta problema objetivo o comportamientos adaptativos, que incluyen proporcionar refuerzo en ausencia de comportamiento problemático (es decir, refuerzo diferencial de otro comportamiento), cuando la persona se involucra en un comportamiento incompatible con la forma de agresividad. Las estrategias de refuerzo no controlado, que no dependen de la aparición de comportamientos, también demostraron efectividad en la disminución de la agresión y comportamientos problemáticos mantenidos por diversas funciones.

El entrenamiento de comunicación funcional consiste en enseñar a una persona a pedir apropiadamente el acceso a una consecuencia deseable (por ejemplo, atención social, artículos / actividades preferidos o escape de una actividad no preferida) para reducir comportamientos inapropiados. Por ejemplo, enseñar a un niño a tocar un cuadro de su madre para pedir su atención, en lugar de golpearla para obtener atención.

El impacto negativo combinado y la frecuencia de la conducta agresiva en individuos con TEA han sido factores que han impulsado el enfoque de la investigación farmacológica sobre la irritabilidad asociada a la TEA (incluyendo agresión, berrinches y autolesión) en los últimos 50 años. Los antipsicóticos de segunda generación son las opciones de farmacoterapia de primera línea más utilizadas para el tratamiento de la agresión en los TEA. Después de varios grandes ensayos aleatorios, controlados con placebo que demostraron una reducción robusta en el comportamiento agresivo con el tratamiento en jóvenes con TEA, la risperidona y el aripiprazol fueron aprobados por la Administración de los Estados Unidos.

Para leer más:

Fitzpatrick SE, Srivorakiat L, Wink LK, Pedapati EV, Erickson CA (2016) Aggression in autism spectrum disorder: Presentation and treatment options. Neuropsychiatric Disease and Treatment:12 1525–1538.