“La calidad de vida de una persona con autismo depende del conocimiento que la sociedad tenga de esta”. Theo Peeters.

lunes, 7 de agosto de 2017

Las personas con autismo se sorprenden menos con lo inesperado


La revista Nature Neuroscience publica un proyecto de la University College de Londres que determina que los adultos con autismo pueden sobreestimar la volatilidad del mundo que les rodea.

Un estudio de la University College de Londres ha descubierto que los adultos con autismo estaban menos sorprendidos por imágenes inesperadas, en una tarea de aprendizaje simple, que los adultos sin autismo. La insistencia en la igualdad y la intolerancia al cambio forman parte de los criterios diagnósticos para el autismo, pero existe poca investigación sobre cómo las personas con autismo representan y responden a cambios inesperados en su entorno. 

El estudio, formado por 24 adultos con autismo y 25 adultos sin autismo, consistía en una tarea que implicaba aprender a esperar ver diferentes imágenes en una pantalla de computadora después de escuchar un sonido alto o bajo. Los investigadores aplicaron el modelado computacional a los datos para caracterizar el proceso de aprendizaje de cada persona. Los resultados reflejaron que los adultos con autismo tienden a sobreestimar lo cambiante, que es el ambiente, reduciendo sus expectativas anteriores guiadas por su comportamiento. Los adultos con autismo aprendieron la tarea bastante bien en general, pero mostraron diferencias en la actualización de sus expectativas cuando el ambiente inesperadamente se volvió más volátil.

"Sabemos de estudios previos que las personas con autismo a menudo no se sorprenden por cosas que sorprenderían a otras personas", ha dicho Rebecca Lawson, autora del estudio. "Cuando estamos inseguros tanto con nuestras propias creencias, como bajo condiciones volátiles, nos impulsan más nuestros sentidos que nuestras expectativas anteriores. Si las personas con autismo esperan a menudo la volatilidad, ésto ayudaría a explicar su propensión a la sobrecarga sensorial, mejorado el funcionamiento perceptual y la insensibilidad al contexto ", ha añadido Lawson.

El estudio determinó que la capacidad de formar expectativas sobre las imágenes estaba relacionada con los problemas de comunicación de las personas con autismo. Las medidas computacionales de aprendizaje y sorpresa también estaban relacionadas con los cambios en el tamaño de la pupila, que se cree que refleja la función de los químicos del cerebro llamados neuromoduladores, como la noradrenalina.

"Las diferencias individuales entre cómo la gente representa y responde al mundo son a menudo más llamativas que las similitudes. Esta investigación representa un avance importante en nuestra comprensión de cómo las personas con autismo ven el mundo de manera diferente", ha concluido Lawson.

Revista Nature Neuroscience 
http://www.nature.com/neuro/journal/vaop/ncurrent/full/nn.4615.html

Enlace original 
http://m.diariomedico.com/noticia/195321